Cuéntame lo que quiero oír. Storytelling

“Cuéntame un cuento”, podría atreverme a afirmar que todos alguna vez en nuestra vida hemos pronunciado estas palabras y es que no hay nada como que nos cuenten una historia que nos guste, en la que nos veamos identificados, que nos emocione y que remueva algo dentro de nosotros. Y si hay alguna disciplina que sabe muy bien cómo hacerlo esa es la Publicidad.

Hace años que el consumidor hace oídos sordos a aquellos spots de televisión en los que una ama de casa nos intentaba convencer de que su detergente era el que más blanca dejaba la ropa, en definitiva aquellos en los que se enumeraban una por una las fantásticas propiedades de un producto o servicio. Este cambio en la estrategia de la comunicación publicitaria, se debe en parte al bombardeo publicitario en el que nos vemos inmersos diariamente y que cada día es más invasivo y por lo tanto menos efectivo.

En Publicidad tenemos dos opciones de comunicación, enumerar racionalmente las ventajas de comprar un producto o consumir un servicio mediante cifras y datos objetivos o bien contar una historia sobre dicho producto, la diferencia se podría ejemplificar de la siguiente manera, si utilizamos como ejemplo, una marca conocida mundialmente por su eficaz uso de la comunicación:

1. Enumeración racional de ventajas: Coca Cola es refrescante, sabe bien, tiene un buen precio.
2. Cuento una historia: “Destapa la felicidad”, una campaña que conmovió a todos, en la que un anciano de 102 años cuenta a su nieto recién nacido su experiencia de vida.

Creo que aquella historia a quien más y a quien menos le hizo recordar algo bonito de su vida, algo que le hacía feliz, como nos hace felices beber Coca Cola.

Ya no queremos escuchar las buenas propiedades de un producto, no nos interesa, y menos si nos lo dice su propia marca, nosotros decidiremos cuál es el mejor, lo que sí que nos gusta y más en tiempo difíciles para nuestro país es que nos cuenten lo maravillosa que será nuestra vida si consumimos ese producto. Si un producto genera sentimientos en su público objetivo conseguirá posicionarse en su mente y si consigue posicionarse será valorado a la hora de la decisión de compra.

Pero esto no es todo, algunas marcas como IKEA le dan la vuelta a la tortilla y ponen en manos de su público la personalización de su propia historia, para asegurarse de que la experiencia con su marca es tal cual ellos la imaginan.

Y si el cuento o la historia la acompañamos con imágenes habremos puesto la guinda al pastel, aquí evolucionamos del Storytelling al Visual Storytelling, porque por todos es sabido que “una imagen vale más que mil palabras”. De ahí el auge de Redes Sociales donde el eje de la comunicación se basa en lo visual, como Pinterest, Instagram o Facebook.

Judit Navarrete Estudillo

Comments

  • 2 junio, 2014

    [...] Carlos Dulanto, Planner en Ogilvy Perú fue el culpable de esta SÚPER ponencia, como él bien dice “El Storytelling tiene una ventaja, no pide permiso para entrar en los recuerdos de la gente”. Y exactamente esto fue lo que se produjo. Consiguió con su excelente Storytelling permanecer en nuestro recuerdo. [...]

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