Que significa la supresión de las primas a las renovables
Este pasado viernes se anunció que el Gobierno aprobaba por Real Decreto la eliminación de las primas (incentivos económicos no subvenciones) a la producción de energía eléctrica renovable.
Esta medida no tiene efecto sobre instalaciones existentes o sobre aquellas que ya está inscritas en los registros de asignaciones.
Y muchos se preguntan sobre que consecuencias tendrá esta medida. ¿Se cumpliran los objetivos 20 – 20 -20 ? ¿Se paralizará la inversión en esta floreciente industria española ?
Según el Gobierno existe margen suficiente para llegar a los compromisos internacionales sin problemas y piensa que en casos como la fotovoltaica esta medida no afectará ya que en breve será rentable por si sola debido a la bajada de precios de las placas solares.
El sector fotovoltaico, por su parte, ha realizado una queja formal e indica “Somos respetuosos con las exigencias del Ejecutivo por la crisis global pero la decisión del Gobierno provoca un nuevo agravio y perjuicio para un sector productivo, como el fotovoltaico, que ya está castigado por anteriores reducciones en la retribución, en la capacidad productiva y en la rentabilidad y viabilidad financiera de las instalaciones” (Unión Española Fotovoltaica).
Por otra parte el sector de la energías eólicas piensa que se está poniendo en peligro su industria y compromete el desarrollo futuro.
Nos encontramos con un problema de carácter económico ya que pagar una prima a este tipo de energía supone una cantidad de dinero que la situación no lo aconseja.
Hay voces que hablan de otro problema diferente y es que las Renovables son centrales que tienen un elevado coste de inversión, pero muy bajo coste de operación, lo que posibilita que oferten en el mercado electricidad a un coste muy bajo. Las otras fuentes de energía no tienen cabida o dejan de ser tan atractivas.
Esto que significa que ya no es tan interesante invertir en nuevas centrales de carácter convencional o nuclear.
Pero como beneficio al Estado es de indicar que el coste de la energía renovable no depende de los precios de los combustibles fósiles por lo que ante una subida de estos precios no tiene tanta repercusión en la inflacción del país, por lo que en teoría el Estado debería preferir, a igualdad de coste, un MWh de eólica (cuyo coste no varía una vez construido) que uno de gas natural (cuyo coste depende de precios internacionales, y por tanto puede variar mucho).
Desde AMYCA pensamos que existe gran futuro para las renovables ya que son fuentes de energía que reducirán su coste principal que es la inversión inicial de las plantas de generación mientras que las energías convencionales sufrirán el crecimiento imparable de su materia prima (subirá el precio del barril de petróleo) .
Quizás esta medida supone un revés al sector pero estamos seguro que es inevitable apostar por esta industria que produce muchos beneficios tanto ambientales (dejan de emitirse a la atmósfera contaminantes como SO2, NOx y por supuesto CO2), como económicos al mejorar nuestra balanza comercial exterior y disminuir nuestra dependencia de países extranjeros.
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29. ene, 2012 








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